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Lecturas Dominicales
10 de agosto de 2008
XIX Domingo del Tiempo Ordinario

Primera Lectura
1 Reyes 19, 9. 11-13
Segunda Lectura
Romanos 9, 1-5
Evangelio
Mateo 14,22--33

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Lecturas Dominicales
10 de agosto de 2008
XIX Domingo del Tiempo Ordinario

Primera Lectura
1 Reyes 19, 9. 11-13

Lectura del primer libro de los Reyeslecturas081008
Al llegar al monte de Dios, el Horeb,
el profeta Elías entró en una cueva y permaneció allí.
El Señor le dijo: "Sal de la cueva y quédate en el monte
para ver al Señor, porque el Señor va a pasar".
Así lo hizo Elías, y al acercarse el Señor, vino primero un viento huracanado,
que partía las montañas y resquebrajaba las rocas;
pero el Señor no estaba en el viento. Se produjo después un terremoto;
pero el Señor no estaba en el terremoto.
Luego vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se escuchó el murmullo de una brisa suave. Al oírlo, Elías se cubrió el rostro con el manto
y salió a la entrada de la cueva.

Segunda Lectura
Romanos 9, 1-5

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos,

Hermanos:
Les hablo con toda verdad en Cristo; no miento.
Mi conciencia me atestigua, con la luz del Espíritu Santo,
que tengo una infinita tristeza y un dolor incesante
tortura mi corazón.
Hasta aceptaría verme separado de Cristo,
si esto fuera para bien de mis hermanos,
los de mi raza y de mi sangre,
los israelitas, a quienes pertenecen la adopción filial, la gloria, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Ellos son descendientes de los patriarcas;
y de su raza, según la carne, nació Cristo,
el cual está por encima de todo
y es Dios bendito por los siglos de los siglos. Amén.

Evangelio
Mateo 14,22--33

Lectura del santo Evangelio según san Mateo,

En aquel tiempo, inmediatamente después
de la multiplicación de los panes,
Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca
y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a 'solas para orar.
Llegada la noche, estaba él solo allí.
Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa
y las olas la sacudían, porque el viento era contrario.
A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua,
se espantaron y decían:
"¡Es un fantasma!" Y daban gritos de terror.
Pero Jesús les dijo enseguida:
"Tranquilícense y no teman. Soy yo".
Entonces le dijo Pedro:
"Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua". Jesús le contestó: "Ven".
Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús;
pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo,
comenzó a hundirse y gritó: "¡Sálvame Señor!" Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?"
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.
Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios".


Lecturas previas